Cuando las cosas no funcionan, es natural que el ánimo se agote. Sin ninguna información sobre la razón del problema, uno se prepara a lo peor y se piensa que el negocio se verá seriamente afectado.

Los clientes que están confundidos o enfadados, a menudo difunden información crítica sobre el problema. Por esta razón el Servicio Técnico debe ser paciente y empático, para transformar una llamada de sostén en una interacción humana.

Hay una gran diferencia entre entender la tecnología y hacerla funcionar para los demás. Hay que tener mucha experiencia para analizar las necesidades únicas de un cliente, y dar una solución en términos simples y rápidos.

Los clientes recuerdan cómo los hiciste sentir. Es por eso que medimos nuestro éxito en términos de los comentarios positivos que recibimos.